jueves, 25 de octubre de 2018

Un tango para las prisas


I

Cambia,varia. Hazlo tú que comprendes esa rueda.
Yo tengo raíces de madera y no entiendo esos viajes,
sé y comprendo , pero se me caen las manos.
No lloro, no grito, he de ser una repetición de mi mismo
Así, que por favor inventa el río, donde he de nadar.

II

Las prisas no son malas consejeras , son peores bailarinas,
trabadas caminando hasta llegar al fin de todo.
Yo me consumo atrapando nubes negras, volátil,
reciente en mi saber, bailando seguidillas.

III

De todo cuanto tengo, vida y muerte
voraz se alimenta lentamente tu apetito, 
El devenir ventoso de las bestias 
crea otro espejismo ante los mares.
La figura del tango de las prisas, 
se desdice callado ante mis pasos
y ríe , niño alado hacia los cielos.

IV

Cambia,varia. Hazlo tú que comprendes esa rueda.
Yo tengo raíces de madera y no entiendo esas reformas,
sé y comprendo , pero se me caen las manos.
No lloro, no grito, he de ser una repetición de mi mismo
Así, que por favor clava el escenario, donde tenga que bailar.











No hay comentarios:

Publicar un comentario