Con tonos canela , mezclado en viento flojo y retazos de verano florecido, el otoño viste carne de árbol viejo; de sequedad , y poca lluvia,
de amor muerto y calcinado
por un calor prolongado
de sábanas secas al Sol.
La luz se va esfumando a media tarde , con la languidez del grillo que sucumbe al tiempo ,y el pajarito triste que ya no sabe cantar. Una hoja pionera se derrama en el cielo, y asida a su sino, tirita sola ,
rodando por las farolas,
muriendo oscura en el suelo.
No hay conciertos ni verbenas, no hay ancianos en los bailes. Es un compás a medio tiempo por bailar...Es la tristeza insondable,
consolada con ciruelas ,
mimadas por las abuelas
y con cestas de acerolas, con peruscos y frambuesas.
Es la abundancia en los campos, los ocres , la medianía , la decadencia insensata,una vendimia de faunos , la vida de las mustelas,
dos guisos con vino blanco,
la soledad de los bancos
y el preludio de los fríos.
...
Dos corazones, vacíos.
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