Eran grises,
redondas, rugosas o firmes ,
eran del camino , o del pasado , era lo pedregoso del presente.
Eran rocas de la memoria
dispuestas a hacer un muro de carga, o de contención.
dispuestas a hacer un muro de carga, o de contención.
Son avispas de caliza que merodean en mis piernas haciéndoles pasar hambre.
Serán de colores y antojos, piedras del sendero de la vida ,
volando sobre las cabezas de todos aquellos que creyeron estar libres de pecado.
volando sobre las cabezas de todos aquellos que creyeron estar libres de pecado.
Son monolitos y dólmenes, son pirámides y templos de la debilidad del humano.
Eran baches a esquivar , y una vez más , la debilidad también hizo
que tropezáramos una y mil veces con ellas.
que tropezáramos una y mil veces con ellas.
Son salvación o derrota en el medio del río exaltado, y serán arte en las manos ,
dibujadas con cincel y esmero.
dibujadas con cincel y esmero.
Pero nunca hay que olvidar, que aunque derriben gigantes metidas en una honda, vuelven al polvo , como el niño travieso que las lanza y el anciano sabio que las rodea.

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