Alza las manos y sus sarmientos al infinito , y parte los mundos.
Morada de dragones, sangre de vida áspera y amarga, miel vertida en raíces ,
tránsito del temible que cabalga entre las nieblas y los soles.
Robusto y orgulloso ante el terror ,y la muerte .
Arraigado entre una fuente de fato a miel , y el destino desde un gran caos.
Hogar de ardillas pensantes que admiran las particiones del asombro
de un universo de ramas que ubican la suerte de humanos y dioses ,
clavados ante un arco iris dorado, y hojas en lanza, que asombran sonrientes a las Nornas.
Tronco viejo , y tal vez sabio, aunque terco en sus quehaceres , con cara de hombre, y alma de guerrero.
Y allí, en lo alto, la morada de aquellos que vuelan, trepando por el vagabundo.
Haz de luz del fresno, árbol de la vida y la fiereza que acaba ,
por ende , en la eternidad.
Donde nadie los alcanza.En la gloria del descanso.

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