miércoles, 29 de noviembre de 2017

El jardín

Buscando un rincón donde leer un rato , decidió entrar como por efecto magnético en el jardín de las afueras.
Todo en aquel barrio estaba , despintado , descuidado , y avejentado, pero tenía un  increíble toque de melancolía digno del poeta de taberna, de versos más dulces.
Un balancín roto , tres árboles añejos, y bancos de madera agrietada rodeaban un recinto de flores amarillas, que hacía bastante tiempo que crecían salvajemente, a falta de una mano que las mantuviera con un rumbo definido.
En un estanque reseco, en su día debió haber patos,pero sirvieron de cena de Navidad a alguna familia cercana. Ya se sabe el dicho que versa sobre el ave que  vuela...
Aunque destartalado , el conjunto , resultaba agradable ;las paredes resquebrajadas y cubiertas de hiedra, la brisa fresca, de un aire no tan viciado como los grandes jardines del centro, la vegetación alta y orgullosa saliendo por los bordes de adoquines de piedra ,era un lugar perfecto para dejar volar los sentidos , y enlatarlos despues en la lectura de una novela o un poemario de adolescentes.
Tras un rato , un sonido de choque metálico le sacó del pequeño mundo íntimo que ya había creado hacía rato con las hojas y las letras. Ancianos jugando a la petanca. Una bola se deslizó hasta sus pies. Vagamente se levantó para devolvérsela al mayor, que sonrió con rostro amable y le dijo :
"Yo también solía venir aquí a leer cuando era joven", "Esto sigue igual , pero esta todo más viejo " . El muchacho le extendió la bola en la mano y contestó con voz serena :
"también las cosas viejas , tienen encanto" . Pudo sentir en su espalda la mirada emocionada del abuelo. Volvió al asiento, miró a su alrededor, y prosiguió con su texto.




No hay comentarios:

Publicar un comentario