lunes, 20 de noviembre de 2017

El reo

Le dijeron que era su última noche y se lo había creído , así que el primero que perdió la esperanza en su propia salvación , era el mismo que iba a perder el color de la carne al amanecer.
Cenar bien es una cosa , pero casi devoraba con los ojos , lo que pusieron en la mesa, porque el nudo del estómago , no dejaba pasar demasiado hasta abajo .
Caras amigables.Era el retorcido tramite que se repetía todos los días.
 "A veces me da miedo este mundo de gigantes , al que le parece normal, sonreir a la persona a la que vas a matar un rato después , y que te paguen por ello"-repetía el pobrecillo, cuyo gran crimen fue robarle al hijo de un rico , con mucho dinero , y demasiados contactos.
No pegó ojo en toda la noche.Era normal.Aprovechó para pensar en todo aquello que la vida le había dado y negado , y maldijo su suerte como unas cincuenta veces, al ver lo sencillo que es acabar en una camilla atado y recibir a la parca , sólo por no elegir bien a quien le quitas un poco para poder comer.
El azar , mas que azar , era puro fatum griego.
Se acercaba la hora, el pasillo que llevaba a la habitación de ejecuciones era húmedo y la frialdad del resto volvía, como si la noche anterior ni siquiera hubiera existido.Lloraba en silencio.
Entró a duras penas , quebrantado , y lo reclinaron hasta tenderlo en horizontal , poniendo las correas tensas alrededor de los miembros derrotados.
Una enfermera sacó una jeringuilla, y con un guiño en el ojo, sólo dijo entre susurros... "no te dolerá". Extrañamente, aunque con probabilidad fuera mentira.. era reconfortante.Y así fue cayendo en un sueño profundo , que a los allí presentes les pareció , demasiado plácido. ¡Todavía querrían más espectáculo!
Horas después el forense , en esa su morbosa rutina de ver cómo están los cuerpos que acaban de quedarse tiesos, tiró del cajón con decisión , en el depósito de cadáveres ... pero no hubo autopsia.
Estaba vacío.
Meses después el pijo aquel, al que le habían faltado los cuartos , decidió quitarse del medio , porque le había dejado su pareja. 
A ella aún la busca la justicia por sedar a un reo, y sacarlo del tanatorio.Nadie lo notó , hasta encontrar a la sustituta gastándose las perras del soborno en el bingo.
Y en la mansión donde residía hasta la fecha, solo una nota 
"Aún me quedan escrúpulos"


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