jueves, 26 de abril de 2018

Lilith

Era el placer consumado , cada vez que pasaba por los ojos atónitos de aquellos lobos sedientos del bar.
Era el contraste entre el profundo verde ,de un bosque prohibido en unos ojos anhelantes de absenta, y un río de brea ondulado hasta la cintura ,desdeñoso y cruel, que incitaba al desvarío.
Esa era Lilith, el objeto de deseo de todo habitante de "La gruta".
Residía en un puerto de mar , y aún así los marineros cuentan que las ondinas resultan menos voluptuosas , y el balanceo del mar, mas calmo en la tormenta que aquella mujer con un pantalón ceñido moviendo las caderas y las nalgas al compás por la calle, al son de la música del pueblo .
En una camisa entreabierta , sus pechos, invitación de melaza , y promesa de un ron oscuro y untuoso de noches de pasión maldita; de gritos ,suspiros y arañazos , de cabalgadura indómita  y  éxtasis sofocados por la lluvia y el sudor.
Entra en el garito y paladea el vino de una manera descarada, tanteando la exhibición de cocodrilos a los que amaestrar esa noche , con cara traviesa desde sus tacones de aguja, mordiendo el labio inferior con desdén.
Danza con los malditos hasta el amanecer, que esperan pacientes la embriaguez de su diosa por un momento dulce de piedad entre sus piernas, pero siempre hay algún Satanás que se la arrebata, porque lo lleva en la mirada.
De polvo estaba hecha , y por ello no había ningún Adán que lograse yacerla acostada. 
El orgullo hecho hembra , la lujuria desatada.



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