Cual si fuéramos escualos desdentados, nos encontramos cada día ante la diosa Impotencia, haciendo de las suyas.
Promesas gubernamentales incumplidas, destellos de esperanza vana que desaparecen con los últimos rayos del sol de un día que termina a las diez de la noche.
Miradas polvorientas de todos los que esperan un resquicio de escape para su raída realidad ,que se estrellan contra un muro de desánimo e inoperancia.
Falta de empatía y frialdad supremos ,sin opción tan siquiera al llanto , en una sociedad cuya moneda de cambio es el individualismo .
Pomposos e inflados buitres, que lejos de haber conseguido su carroña por méritos propios, engullen opulentos con desdén, los despojos lívidos de aquellos, que engrasan su maldita máquina de generar la eternidad de un sistema obsoleto.
Y en el medio, el hartazgo. La desidia. El cansancio. La fatiga, y la pena.
Quizá , entre las filas de la omnipresente Impotencia,algún día cunda el desánimo.
Y floreceremos nuevos ante un sol , que no se pondrá en mil horas.
Augurios de tiempos mejores.
La vida se abre camino, reinando entre las desgracias,
contra la impotencia feral , aun nos quedan muchas armas.
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