Crujen las entrañas de la puerta ,
aire de melaza desecada.
En lo espeso , la termita devora el grueso de la carne ,
En lo hondo decir que hay un averno , queda corto.
Mordisco de tendón enrojecido,
maraña de cabellos sin palabras,
rezando por poder decir al viento,
que donde quedó polvo ,
ya no hay nada
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