El nuevo año escupe sus primeras hojas , con la firme creencia de todos los que lo habitan , de que será mejor en todos los sentidos que su predecesor . Ese justamente, que durante todo el mes de Diciembre ha sido demonizado lo suficiente , como para que el novato no tenga que esforzarse demasiado en marcar diferencias.
De seguro , aún no han llegado las lamentaciones .
No hay noticias de calado social suficientes, aun no hay niños hambrientos tirados en las cunetas del bombardeo en la retina del juicio, y la resaca navideña aún no ha concluido , porque queda la traca final de los regalos y los juguetes,así que , ¡Qué desgracia ni qué niños muertos!
Como máximo una madre , se duele del retorno de su hijo , a algún país europeo , ya que aquí no encontraba trabajo , y se autoconvence de que hizo lo correcto con lágrimas en los ojos , rellenando su maleta, de sobres de añorado jamón ibérico, y viandas al vacío , para recubrir la nostalgia de un sueldo injusto y una familia lejana , pero ... ¡Hagan juego señores, que esto no se termina , sólo acaba de empezar!
El resto del mes , con las calderillas sobrantes, la muchedumbre se unirá al rebaño de las rebajas ,rebuznando numeros que oscilarán en un redondeo inútil a la baja,para matar sus ansias refrenadas de consumismo, ya que pobres somos muchos, y los precios de todo aquello que unas semanas antes estaba en el escaparate rodeado de bolas rojas , doradas , y envuelto en lazos de tul,con ese halo triunfalista de tienda cara, ahora se antoja más accesible, pero menos rimbombante.
Es el extraño poder del autoengaño.
Hemos cubierto el primer mes , de una lista de propósitos , de sanas costumbres , y firmes principios arraigados en la presión social ,de los cuales , llegados al segundo ciclo , con suerte habremos cumplido en su totalidad , un sano porcentaje de .... ¿ninguno?
Quizá la vorágine de fiestas y brindis , ha unido a más de dos infelices, pero con tanto alcohol de por medio, una crisis floreciente, y el recuerdo del paro vigente , habrán rellenado tres felices meses del bonsai del "anno domini",y la historia , con un poco de realismo, no se parecerá en absoluto a "La Dama y el Vagabundo ", desgraciadamente.
Luego llega la primera revisión económica del trimestre , y se vuelve a la indignación ,a la protesta,
y es que, aunque seamos pocos , y nos llamen visionarios , la única manera de tener un mejor año nuevo, es actuar mejor que el anterior, ser mas agudos , mejores , más críticos , menos conformistas , y sobre todo , tener un corazón más agradecido.Un equilibrio quijotesco entre la acción y el idealismo, que no nos convierta en peces muertos, en la corriente que este mundo insulso pretende darnos por sociedad

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