jueves, 18 de enero de 2018

Muerte de una flor de vainilla.

Tiritan los fríos ,y alcanzan leves luces de artificio,
los farolillos de la compaña. 
Sin la sombra del aroma, y el arrumaco tieso de la piedra,
viaja en desgana el  dulce adiós.
Trenzas que en un tono deslavado, pasan pétalos marchitos,
y lloran sal y sol, en tierra extraña.
Allá donde acaricia la ausencia,
de la flor.
Cisnes del engaño prendederos, alas de cristal de talla simple,
fuego del infierno traído en tres landós.
Sólo quedó el silencio y los recuerdos,beso de cadena niquelada,
certero en la oquedad de la maraña,
Allá donde se salven los rezos,
del dolor.







No hay comentarios:

Publicar un comentario