Escribir sobre amor, sabe a besos y desdichas.
Entre el pecho y las espaldas , las laderas,
y los valles hundidos en locura,
las palabras se precipitan, trémulas,
sobre la orogenia de un sentimiento.
La mañana renace de sus cenizas , y una soledad turbia,
de su amargor.
Escarceos de ropa, pálidos y serenos, trompo de licor jugoso,
aroma táctil de pasiones enredadas.
Ojos entornados.
Vida inerme entre las muertes del invierno ,
las uvas, y el cerebro embotado en vino de ámbar,
oasis reluciente,
en la arena espumosa de la memoria.
Despedidas, sobre un tirabuzón brillante, almas de fuego fatuo,
despeñadas en el oleaje adverso a contraluz.
Amable y cruel piratería del corazón.
Susurros de sonrisa, encadenando el trazo de las rimas de botella.
Tierna piedad en las pupilas,que ,sin darse cuenta
regalan caricias envueltas en papel de plata,
y caricias de plata, con besos de papel.

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