Baikal, claraboya congelada, parpadea en sus geometrías imposibles.
Bajo el silencio azul del hielo vasto, una fuerza oculta, un aliento caliente , asciende y se rebela, profundo.
Es un pulso, un remolino invisible , perforando la faz del invierno.
Bajo formas de dibujo, son sellos perfectos del alma
Anillos inmensos , efímeros ,que la corriente traza, sobre un cristal gris ,esmerilado, en blanco roto abisal
Cada círculo, es mandala de agua, un mapa de danza secreta, entre el frío ,y la vida ,que late abajo en letargo.
Aura frágil suspendida, misterio firmado en la escarcha.
Redondez del desafío, precisión orbiculada
