Renglones torcidos de Prometeo, que limitan la inquietud de mi conciencia adormecida
Sabed que no hay escapatoria alguna, para aquellos que abanderan vana la palabra,
y el celo sobre todo aquello que emociona la entraña mas profunda.
Ya no hay calma.
La memoria, ha desbordado su paciencia, y no aguantan estos diques, tan enfermos de rutina , transluciendo un campo verde en mil delicias, rodeado de miseria y de maraña.
Florecen las mimosas susurrantes, que plantaba con esmero en tiempo añejo, trasegadas por las manos desdeñosas, de unas aguas harto faltas de pureza.
Y se alza mi espíritu en las copas, de hasta cientos de banianos silenciados,revelando todo aquello que hasta ahora, se arrastraba siseando en lodazales.
Retiro hasta la paz , sendero absorto.
Mundano , es solo el mundo conocido.
La luz que guía ya , no es haz de fuego, y es mi cielo ,el único testigo
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