miércoles, 20 de junio de 2018

Etiopía bajo el prisma de Dalí

Y alargar el alimento como en un cuadro surrealista , para que no tuviera fin .Eso pensó Megnote , mientras asistía a su clase de Arte en el colegio de intercambio en París. 
Llevaba , dos meses allí, y sus hermanos le escribían deseosos de saber como era esa tierra de vinos y sopa de cebolla , donde el agua manaba en el medio de la ciudad y la gente no se agachaba para guardarla.
El chaval miraba"La tentation de Sant Antoine", y recordó los elefantes de su tierra natal, Etiopía, donde todo era fino y quebradizo , pero por mas que intentaba comprender el porqué, no hallaba explicación, a no ponerle unas patas robustas a aquellos paquidermos. Caballos habría visto en su vida , dos o tres, y no tenia muy claro si realmente tenían las extremidades como las de la obra , o también era una licencia del autor.
Cuando volteó la página del libro, encontró unos relojes fundidos como quesos enormes,de aquellos brie, que venden en la tienda de la calle de Sèvres, Quattrehome. Pensó resuelto , que al día siguiente pasaría por allí para preguntar como se hace ese queso, con la leche de las cuatro vacas que tienen en la granja, ya que con los cuernos tan grandes que tienen, no tenía muy claro que fuera a saber igual.
En estas estaba absorto Megnote , cuando lo llamaron al despacho del director, y confuso se levantó de su silla.
Lo mandaban de vuelta a África, porque su familia de acogida estaba metida en asuntos serios de tráfico de estupefacientes, e iban a ingresar en prisión.
Adiós al queso, al vino y al agua del Sena. Vuelta a andar  cuatro kilómetros y medio para traer agua para cocinar y lavarse , porque el pozo no daba más que para los animales y las tierras. Vuelta a olvidar a Dalí y tantos genios que había conocido en la escuela que no volvería a pisar.
Pero algo estaba claro, a él no le habían preguntado, ni le habían dado opciones.
Su felicidad dependía de unas personas , que , por un lado le estaban dando vida con su dinero , y por otro se la estaban quitando a otros por ganancias.Con el hambre, nunca había tenido muy claro que es lo que estaba bien o mal , pero lo que sí estaba mal en su cabeza , era morir. Y esa gente estaba matando.
Los policías de inmigración, estaban entre divididos y jocosos cuando lo vinieron a buscar . Unos murmuraban ,que seguro que estaba al tanto del tema , ya que vivía con ellos, y otro se lamentaba diciendo , que" ¡qué culpa tendría la criatura!". El caso, es que se lo llevaron sin miramientos , y a recogerlo al aeropuerto , vinieron llorosos sus dos hermanos , pero vinieron. 
Descalzos, pero vinieron. 
Agotados, pero vinieron.
En la enorme maleta, sólo traía comida y juguetes.
Hacía tanto calor , que la ropa , casi sobraba.
Y juntos , rieron, y lloraron otro rato más.
Seguro que a Salvador y a Gala , no se les habría ocurrido nada mas surrealista en su vida que la situación del niño aquel , y se lo hubieran quedado con ganas, pero para llanto y rechinar de dientes de muchos, en este mundo , gran parte de las veces , la piedad tiene dos caras.Y a Megnote , no le habían preguntado. 




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