Se desliza hacia el centro , en forma de medio punto,
el viento mesetario en polvo de mi memoria.
Desgasta las piedras con desazón redondeadas por la ira y el dolor ,
y templada la noche , recorre con sus brisas el altar de los fieles, un ábside de brisa castellana.
Concéntrico, concentra la razón informe de los días abrasados por el hambre,
que ensordece mis bocinas tras una bóveda acañonada,
dejando la piedad eterna de mis cuitas y mis sinceridades mas desnudas,
atrás selladas en los muros contra el viento este.
Sobre mi sombra , planta aérea de cruz griega ,
empujada por el siseo inocente restante de los cierzos,
he matado a mi propia concepción y ante el espanto,
presidido mi auto de fé
Se apodera la calma del rocío de las noches ,
que aunque resecas,aún confían en el frescor del sillar.
Me deslizo hacia el centro , escalonada ahora en formas ojivales ,
y me elevo eterna y filamentosa a la espera de las brisas marinas que en pocos siglos ,
inundarán mis pies,con alma de crucería.
Ciprés en cruz latina , viento racheado de vidrieras coloridas

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