Tengo el alma desgastada de tanto gritar insistente,
y que en el fondo, silentes ,
no comprendan mis quimeras .
Un trozo de paraíso , extirpado de las sombras,
que se extiende cual alfombra,
en mi corazón mellado.
La visión entumecida , los labios semi-sellados,
y un ahogo , ya agrandado
colgando de los cabellos.
Tengo andares de cansancio y la mente derrotada
y me espera agazapada,
la bestia negra del odio.
Un trozo de tela vieja, un atisbo de rejilla,
hasta un corte en la mejilla,
que ya solo sangra hielo.
La tensión evaporada y las ganas desvaídas
y mi retina , retraída,
busca calma en un rincón.
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