lunes, 25 de julio de 2022

Qū mèi

Tengo el alma desgastada de tanto gritar insistente,

 y que en el fondo, silentes ,

 no comprendan  mis quimeras .

Un trozo de paraíso , extirpado de las sombras,

que se extiende cual alfombra,

en mi corazón mellado.

La visión entumecida , los labios semi-sellados,

y un ahogo , ya agrandado

colgando de los cabellos.

Tengo andares de cansancio y la mente derrotada

y me espera agazapada,

la bestia negra del odio.

Un trozo de tela vieja, un atisbo de rejilla, 

hasta un corte en la mejilla,

que ya solo sangra hielo.

La tensión evaporada y las ganas desvaídas 

y mi retina , retraída,

busca calma en un rincón.





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