Pobre maldita, que al fin tiendes la mano,
a mil felinos que esperan certeros para asestarte una última dentellada,
duerme hoy tranquila entre las alas de tu dragón .
El vello de las últimas mariposas
está anunciando firme la llegada tímida de los gigantes, y tienes sueño ,
como toda criatura encantada del regazo de tu memoria.
No temas al viento,
da un paso de lado en tu pirueta , y reza ,
porque quedan más estrellas en el cielo,
que piedades por los suelos que pisaste desde el día que naciste renegrida,
para dar a luz a todo lo imposible de crear.
Orgullo sempiterno , audacia de las nubes en tormenta,
requieren ya los rayos que aterrices en el campo, olivos devastados por la lluvia,
terrazo allá en el monte, perdido y de sus dioses olvidado.
Sacúdete de lo yermo, enfréntate ya a esta oniria , a las furias, las gorgonas,
y vuela hacia ese infierno reluciente,
doma a aquellos tigres milenarios
Y trasciende en fuego grácil sin querella.
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