lunes, 25 de marzo de 2024

Viernes de Dolores

 Llevo tatuado , el monte de tus desdichas , en los lados de mis pechos, cargando en destino cruento y batalla sinuosa.

Tinta de amargura ,carne salada.

He tropezado con las nubes, ávidas de desesperanza altiva ,y las he saludado por si ,en mi vano empeño, es el silencio quien no contesta mi alarido 

Eco sin final , piel desecada.

Los ancianos lloran a mi paso, y riegan el campo reseco, con rocío en su mirada,

 mientras, mi cara rígida, verso perdido, con mirada al suelo , allí en el chapoteo de los niños en sus charcas

Grito inaudito , carne rajada.

Cargo en mi espalda recia , aún los pliegues de una falla, y el empezar yermo de los días, la viva imagen sorda de una sombra,

Callada

 tronco caído, hueca alimaña.

Vivo tambien una cruz amarga, mofa de penitentes,con su arena fría,y un aliento de animal señero , 

fiera devoradora de hombres , Saturno goyesco y tieso, que amedrenta a las gentes con sonrisas destempladas.

Vivo pero no vivo, y asceta sin vivir en mí, hago un silencio en la sala, canto una saeta raída al arco de mis pestañas, 

y al cuerpo que pesado arrastra mi corazón muerto, corona de pesar y espinas , 

 eterna Semana Santa.

Semana que no termina,miseria que nunca acaba.


Penitencia sin tambores , sin cornetas, sin paso,

sin nada.







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