En uno de esos pueblos pequeños , de los que tanto gusta hablar a los grandes relatores de novelas de ventas millonarias, uno de esos que cumplen todos los requisitos para el desarrollo de una narrativa medieval .
Ahí, donde los campesinos , eran el último mono, y la Iglesia de Cristo , mandaba sobre hombres, mujeres y almas de animales de labranza inclusive, so pena de hoguera, había sido nombrado un arcipreste, que como para no perder la costumbre era el hermano menor, del señor feudal de la zona , y al no poder heredar , la familia lo había metido en una orden, con esperanza de que prosperara en bienes ,(y vaya si lo hizo) .
Pero el pobre era un infeliz.
Envidiaba el libertinaje de su hermano, la vida licenciosa ,que había llevado toda su juventud, y cómo no , la ley estúpida que hacía que un primogénito manirroto, manejase toda la hacienda de sus padres, mientras él debía mantener las apariencias ,frente a los ojos inquisitorios de sus superiores.
Esto, lo dotó de una personalidad , resentida y desabrida, que destilaba todos sus odios y frustraciones sobre los débiles del pueblo. Mujeres que se resistían a otorgarle sus favores "por la gracia de Dios", acababan quemadas por una acusación infundada de brujería o artesanos que reclamaban un pago justo por sus servicios, se pudrían torturados en las mazmorras del castillo de su hermano por herejía sin remedio alguno.
Este último , harto de semejante panorama y del olor a podredumbre de los cadáveres(los ricos son así, compréndanlo) se presentó en la parroquia, y le espetó que no podía seguir usando su castillo de desolladero público, solo por la envidia tan terrible que le profesaba, y el dolor interno, que se negaba a resolver.
Ni bien había salido por la puerta , una sonrisa malévola , se había dibujado, burlando al destino, en la cara del cura. Acusaría a su hermano en un auto de fé, y lo dejaría como "reo reconciliado" confiscando todos su bienes , manteniéndolo en la cárcel , y dotándolo de un "sambenito " "per secula seculorum".
Y así lo intentó, pero el pueblo amedrentado, comenzó a revolverse , porque se hallaban a merced del mas cruel de los dos, y hasta las santas opiniones de los obispos se pudieron comprar . El reo fue hallado "santo casual",aupado por nobles bien pagados, y promesas de bajadas de diezmos, a muertos de hambre.
Y Así ,al arcipreste, su plan , le salió , ligeramente "rana".
Liberado ya, el señorito de la zona , enfrentó a su "hermanito del alma" , y en palabras muy del medievo , que no voy a poner aqui para "vuesas mercedes", vino a decirle algo simple como dos refranes populares:
"Poderoso caballero es Don Dinero"y "La avaricia rompe en saco".
Vamos , que aprendiera la lección , y fuese feliz "chupando del frasco" en la medida en la que pudiese, porque de otra manera , no le iba a ser posible... Y "el de la sotana" , recapituló, y siguió viviendo rodeado de las mismas riquezas que el otro "hijo de su madre y de su padre" (vamos a ser finas a la hora de escribir) ,pero sin estridencias ni dramas, y haciendo tropelías en silencio, sin tirar de la cuerda.
Seguramente, esperaban los lectores, un final feliz , de estas prosas con moraleja que yo suelo escribir, pero este no es un texto fantasioso, es un relato , como dije al principio , que se desenvolvía , en un pueblo pequeño, que reunía todos los tópicos para figurar en un cuento medieval épico , solo que en esta ocasión , es realista , y replica fielmente lo que vino acaesciendo en la Historia.
Siglos han pasado ..
Y "colorín , colorado" , la sociedad, no ha cambiado.