Extraño con principios de entereza
lo delicado de los bordes de tu risa
que acartonada por lo amargo de los días,
se queda muda y quieta en mi regazo.
Recibo el premio eterno de los cielos,
ante el vuelo de las aves y las moscas,
e imprimo mi extrañeza con recelo,
niña perdida de cara atolondrada.
Alguna que otra tonta mariposa,
se dedica en mi rincón a darme mimos,
mientras caen mis miradas , en racimos,
hacia algún que otro lugar, mas elegante.
Yo extraño y ya me causa tal pereza,
que a manos llenas siento mi vacío,
y labio tendido y fresco, yo te espero,
trueno en mi tormenta de verano
Tu, sonido áspero y tinto frío