Me enterneces con latidos que estallan contra las rocas.
Vaivén bombeado de almas, espuma de beso inquieto,
y en el corazón del placton,yaciendo entre tus mareas,
un amor encadenado a la arena despedida.
Nereida de ponto gris, yo me duermo silenciosa,
y caigo al fondo inconcluso,en mi lágrima de perlas,
crucificando el dolor de todos los peces muertos,
en una corriente tibia , rompemares olvidado.
Necrópolis abisal, refugio de atlantes y erizos,
que enreda mis cabellos esparcidos por las aguas,
reparte paz en los pecios, hijos de relatos tristes,
mientras asciendo, sinuosa, entonando mis gorjeos.